Kutxak

Las Kutxas, arcones de madera tallada a mano, son un paradigma de la artesanía artística tradicional del País Vasco. Los arcones que antaño se utilizaban para almacenar la cosecha o guardar ropa de cama y que, por consiguiente, eran uno de los objetos indispensables de los hogares, hoy en día siguen atrayendo la atención de los observadores. En Markina Xemein se encuentra el taller de José Pablo Arriaga. El artista lo recibió de su padre y éste, a su vez, lo heredó de su abuelo, siguiendo así los pasos de dos generaciones de talentosos y célebres artesanos. Lo que podría parecer el comienzo de un viaje romántico surgió del trágico destino de la artesanía tradicional, un destino que José Pablo Arriaga tuvo que presenciar de primera mano. En una época en la que José Pablo ya se había enfocado hacia otras formas de arte, su hermano seguía aún la tradición familiar de la talla artística de la madera. Sin embargo, la falta progresiva de reconocimiento de la artesanía manual artística hizo muy difícil a los hermanos mantener su negocio. Con actuaciones artísticas drásticas como el colgado de las kutxas, los hermanos trataron de sensibilizar al público y mantener el negocio familiar artesanal. Mientras José Pablo, con su característico y personal trabajo artístico pudo encontrar su nicho, su hermano, Henrike Arriaga, un artesano que seguía la artesanía tradicional, finalmente tuvo que renunciar y abandonar el sector de la artesanía. Los arcones que encontramos en esta colección no son simples Kutxas tradicionales, sino que están claramente marcadas por el característico estilo del artista de minimalismo estético, dinamismo y sencillez: La madera de las kutxas no ha tenido contacto alguno con el hierro, y su prometedora apertura viene de la dinámica de la propia madera que se despliega ante el observador. Un elemento característico, vigoroso y vibrante, que invita a interactuar e iniciar una relación. - ¿Qué puede ocultarse tras su apertura? Al tiempo que sigue fuertemente conectado a sus raíces y abierto a la innovación y a nuevas ideas, el artista considera las kutxas de madera tallados a mano como la raíz y la base de cualquiera de sus obras de arte. En prueba de su gran aprecio por el trabajo artesanal, ha decidido limitar el número de piezas de su colección a las producidos en colaboración con su hermano artesano. Por consiguiente, las kutxas de esta colección siguen la línea característica de profunda honestidad del artista, desvelando la trágica realidad sin caer en un estado paralizado de estancamiento pasivo. Por el contrario, en contacto con la creatividad del artista, las kutxas incorporan la probada posibilidad y la belleza de la fusión de tradición e innovación. Por último, sus kutxas no son sólo un vínculo entre arte y mobiliario, entre sencillez y estilo rústico, sino también, más allá, una conexión entre estética y crítica social.