Itogina

ITOGINA / GOTERA   Una simple gota de agua puede hablarnos de todo un desastre. Una gotera. Un tejado herido en una batalla perdida contra el viento y el agua. Una gotera es un charco frío que invade nuestro hogar; es una urgente búsqueda de soluciones. En la exposición “Itogina” las tejas representan a las personas. Cada una con su curvatura, su forma, sus grietas. El tejado simboliza el pueblo. Las tejas sostienen el tejado, y el tejado sostiene, a su vez, cada una de las tejas. Tensión y equilibrio. Individuos y totalidad. Ninguna es igual. La ubicación de cada teja definirá sus características: a algunas las desgastará el sol, a otras las cubrirá un manto de musgo. A veces hay que sujetarlas con piedras, por si sopla el viento. Pero esta vez las aguas cubren el tejado. ¿Qué opciones tenemos? Algunas tejas han optado por huir, salir volando. Otras han aprendido a flotar; hay quien intenta adaptarse a la vida bajo el agua. Para esta exposición, Arriaga ha diseñado tejas de madera. Ha querido dotarlas de ese punto fuerte: ser insumergibles. El metacrilato: plegar la rigidez Arriaga creó tejados de lona durante el confinamiento. Ahora todo ha cambiado, no ha sido fácil salir y acostumbrarnos a observar la vida a través de pantallas protectoras. La protección ha dejado de ser algo acogedor para convertirse en algo frío; ahora protegerse significa alejarse. Las paredes de metacrilato interfieren en nuestros abrazos. Hacemos lo que podemos. La exposición “Itogina” está formada por ocho cuadros, ocho fotografías de tejas impresas en metacrilato. Arriaga ha querido cuestionar la dureza del metacrilato, calentándolo y doblándolo con las manos; la calidez desafiando a la frialdad. El metacrilato moldeado representa la lucha interna del individuo contra la rigidez, la batalla contra la inexorabilidad y las complejas formas de esta desazón colectiva. Itogina. Gotera. Nadie piensa en los tejados, hasta que gotean.